sábado, 28 de julio de 2012

EL BAMBÚ JAPONES




QUIERO COMPARTIR ESTE EJEMPLO DE LA NATURALEZA CON TODOS LOS QUE FORMAN PARTE DE ESTE EQUIPO DE RONCEDO, JUGADORES, CUERPO TÉCNICO, DIRIGENTES, PADRES Y POR QUE NO ALGÚN INTERESADO HINCHA O PARTICULAR QUE VISITE NUESTRA PAGINA.
HOY REALMENTE ME DI CUENTA QUE PLANTAMOS LA SEMILLA Y DIGO ESTO POR QUE MAS ALLÁ DE LOS RESULTADOS, QUE FUERON POSITIVOS, ME DI CUENTA QUE FUNCIONAMOS COMO EQUIPO ESTUVIMOS LOS 3 COMPAÑEROS DE TRABAJO, EMILIO, EL MENCHO Y YO, ALDITO QUE SE HACERCO POR UN TEMA DE PELOTAS, DANI MARIONI QUE LO CRUZAMOS EN EL PREDIO, RUBEN QUE AYUDA EN TODO LO ORGANIZATIVO, LOS DIRIGENTES TRABAJANDO PARA QUE TODO SALGA BIEN, LOS PADRES ACOMPAÑANDO Y LOS HINCHAS INCONDICIONALES QUE SIEMPRE ESTÁN,  EN FIN MUCHOS CONDIMENTOS PARA JUSTIFICAR MI AFIRMACIÓN. NO SE CUANTO TIEMPO NOS VA A LLEVAR SEGUIR MEJORANDO PERO LA SEMILLA ESTA SOLO HAY QUE NUTRIRLA, FORTIFICARLA PARA VER NACER ESTE PROYECTO QUE UNO ANHELAS DESDE HACE AÑOS OJALA QUE SE DE EN RONCEDO POR QUE LA INSTITUCIÓN SE LO MERECE, AGRADEZCO A DIOS POR CONOCER ESTE CLUB QUE ME ABRIÓ LAS PUERTAS CUANDO ME ECHARON DE MI CASA, ES POR ELLO QUE VOY A DAR MAS DE LO QUE PUEDO PARA QUE ESTE CLUB SE VEA GRANDE MUY GRANDE COMO ALGUNA VEZ  SOÑÉ VER UNA INSTITUCIÓN DE PUEBLO.
SIMPLEMENTE GRACIAS RONCEDO ESTA ES LA REFLEXION:










Hay algo muy curioso que sucede con el bambú japonés y que lo transforma en No Apto para Impacientes: Siembras la semilla, la abonas y te ocupas de regarla constantemente. Durante los primeros meses no sucede nada apreciable. En realidad, no pasa nada con la semilla aparentemente durante los primeros siete años. 


A tal punto que, un cultivador inexperto, estaría convencido de haber comprado semillas infértiles. Sin embargo, durante el séptimo año, en un período de sólo seis semanas... la planta de bambú crece ¡más de 30 metros! 

¿Tardó sólo seis semanas en crecer?. No, la verdad es que se tomó siete años y seis semanas en desarrollarse. 

Durante los primeros siete años de aparente inactividad, este bambú estaba generando un complejo sistema de raíces que le permitirían sostener el crecimiento que iba a tener después de siete años. 

En la vida cotidiana, muchas veces queremos encontrar soluciones rápidas, triunfos apresurados, sin entender que el éxito es simplemente resultado del crecimiento interno y que este requiere tiempo. 

Quizás por la misma impaciencia, muchos de aquellos que aspiran a resultados en corto plazo, abandonan súbitamente justo cuando ya estaban a punto de conquistar la meta. 

Es tarea difícil convencer al impaciente de que sólo llegan al éxito aquellos que se mantienen en forma perseverante y coherente (no los tercos e ilusos) y saben esperar el momento adecuado. 

De igual manera, es necesario entender que en muchas ocasiones estaremos frente a situaciones en las que creemos que nada está sucediendo. Y esto puede ser extremadamente frustrante. En esos momentos 

(que todos tenemos), recordemos el ciclo de maduración del bambú japonés y aceptar que en tanto no bajemos los brazos ni abandonemos por no "ver" el resultado que esperamos, estásucediendo algo dentro nuestro: estamos creciendo, madurando. Quienes no se dan por vencidos, van gradual e imperceptiblemente creando los hábitos y el temple que les permitirá sostener el éxito cuando éste al fin se materialice. 

El triunfo no es más que un proceso que lleva tiempo y dedicación. Un proceso que exige aprender nuevos hábitos y nos obliga a descartar otros. Un tiempo... Como nos cuestan las esperas! Que poco ejercitamos la paciencia en este mundo agitado en el que vivimos... Apuramos a nuestros hijos en su crecimiento, apuramos al chofer del taxi... Nosotros mismos hacemos las cosas apurados, no se sabe bien por qué...Perdemos la fe cuando los resultados no se dan en el plazo que esperábamos, abandonamos nuestros sueños, nos generamos patologías que provienen de la ansiedad, del estrés... ¿Para qué? Te propongo tratar de recuperar la perseverancia, la espera, la aceptación. 

Gobernar aquella toxina llamada impaciencia, la misma que nos envenena el alma. 

Si no consigues lo que anhelas, no desesperes... quizá solo estés echando raíces...
 

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